¿Cuál es mi diagnóstico según la terapia gestalt?

Diagnosticar es dar un nombre a los problemas. Pero más allá de saber si nuestro problema se llama Javier, o Rinobombamflasia, necesitamos saber qué nos pasa, por qué, y sobretodo si lo que tenemos tiene solución. Por desgracia en psicología, debajo de nombres tan solemnes como TDAH, encopresis, o parafilia froteurista, no hay mucha más información de la que ya tenía el paciente antes de consultarnos. En la mayoría de los casos, estos diagnósticos son simplemente una descripción de los síntomas que no aporta información adicional sobre los mecanismos que los provocan.

La terapia gestalt propone un camino en sentido inverso al habitual en el que lo último y menos importante es el nombre del trastorno, y a la vez supone una forma sencilla e intuitiva de identificar los problemas mentales.

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¿IMPOTENCIA O INAPETENCIA?

obtenido en blogdelpene.com

En los manuales de Psicopatología se denomina “impotencia” a uno de los trastornos sexuales más comunes entre los hombres y que consiste en el “fallo en la obtención y mantenimiento de la erección”.

Por supuesto pueden existir causas “orgánicas” para este problema pero se estima que esto ocurre tan solo en 1 de cada 10 casos. El resto se atribuye a “causas psicológicas”. Irónicamente la principal de estas causas es  el mismo miedo a no tener una erección. Se sabe que la mayoría de los hombres tienen en algún momento de su vida un “problema de  erección”, e incluso que la mitad de los hombres sufren periodos transitorios (no puntuales) de impotencia (Benlloch, 2008). No es raro por lo tanto, perder la erección durante una relación sexual en algún momento. Sin embargo esto puede llegar a  producir tal preocupación en el hombre que en las siguientes relaciones, a la mínima señal de falta de erección este entra en un estado de ansiedad, pasando a ser un simple espectador de su pene en lugar de implicarse y disfrutar de la situación. La observación de nuestro propio miembro y la perspectiva de perder la erección no son precisamente excitantes, con lo que lo más temido se cumple entonces. Si esto ocurre se crea un círculo vicioso en el que las pérdidas de erección son cada vez más frecuentes.

Dicho así, parece un problema sencillo de resolver, pero es todo lo contrario. ¿Cómo hacer que algo que es importante para nosotros y no funciona bien, siga sin funcionar bien pero deje de preocuparnos? No es fácil.

La erección está controlada por el Sistema Nervioso Autónomo, los “entresijos” del sistema por así decirlo. La parte del sistema nervioso que controla que respiremos, sudemos, hagamos la digestión, etc. La voluntad y el razonamiento por su parte dependen del Sistema Nervioso Central, el cerebro fundamentalmente, y aunque están conectados, esta conexión no es directa ni fácil de manejar. Si queremos una prueba de ello, decidamos que queremos sudar o dejar de sudar en este momento y veamos si tenemos éxito.

Por otra parte el Sistema Nervioso Autónomo tiene dos partes o ramas. La rama simpática controla la activación. Es la que más se activa cuando estamos alerta, en tensión , etc. La rama parasimpática tiene efectos contrarios y es la que predomina en situaciones de calma.  La erección se activa a través de la rama parasimpática, pero si mientras tenemos sexo entramos en un estado de miedo, preocupación o ansiedad, se activa también la rama simpática. El cuerpo se prepara entonces para enfrentar un peligro, luchar o huir, por lo que decide “recoger los bártulos”. “No es el momento de tener sexo”, se dice, así que la erección desaparece o se reduce.

En mi opinión esta idea es clave. En Terapia Gestalt existe un concepto conocido como “autorregulación organísmica” que viene a decir es que el organismo (o sea nosotros) es sabio a la hora de poner prioridades. En un estado sano y libre, lo primero es lo primero, y lo que resulte más importante para nuestra supervivencia será lo que controle nuestra atención y nuestras reacciones. Si la situación es excitante, nos excitaremos, nos abriremos. Si la situación en cambio es preocupante o amenazante, nos replegaremos. Buscaremos protegernos. Así, si mientras estamos practicando el sexo, algo nos preocupa deberíamos simplemente parar y atender esa preocupación.  Sin problemas ni culpas. Sin embargo esto no siempre es así. Muchas veces nuestras prioridades no están claras o tenemos necesidades que entran en conflicto. Por ejemplo en este caso, frente a una preocupación una necesidad lógica podría ser parar y hablar con nuestra pareja de lo que nos preocupa, pero por otra parte hemos aprendido que hacer esto no es “comportarse como un hombre”. Existen muchas ideas aprendidas que impiden que atendamos a nuestra necesidad natural y espontánea. Algunas de ellas pueden ser estas:

“Cuando tenemos una erección y empezamos una relación sexual hay que llegar hasta el final” En este caso uno no tiene permiso para cambiar de opinión. No puede dejar de apetecernos. Si pasa esto lo que tenemos es un “gatillazo”, un fracaso con su consiguiente vergüenza y culpa. Sin embargo esto solo nos pasa estando con otra persona. Pongámonos en la situación de estar solos en casa masturbándonos.  De repente algo distrae nuestra atención. Hacen algo interesante en la televisión, nos entra hambre, nos acordamos de que hemos olvidado algo, o simplemente el tema no es lo suficientemente interesante. En ese caso paramos y atendemos lo que sea necesario, cambiamos de tema o buscamos  excitación suplementaria en otra parte, pero es raro que haciendo esto sintamos culpa o vergüenza. Lo más probable es que lo hayamos hecho en algún momento y ni siquiera lo recordemos porque no ha sido importante para nosotros. Evidentemente decir a nuestra pareja “espera que empiezan las noticias” en mitad de una relación sexual no es muy considerado, pero la idea que quiero transmitir es que existe un permiso que no nos damos durante un coito y que nos puede obligar a hacer algo que no nos apetece. Y la erección no es algo que se consiga a base de obligaciones.

Otra idea parecida es que “en los hombres el deseo es como el valor en la mili, se nos supone” Un hombre como-dios-manda siempre quiere tener sexo. De hecho la propia palabra “impotencia” lleva esto implícito. Im-potencia es no poder, pero el querer se da por sentado. En los mismos manuales sobre el tema se habla de la erección como algo que se “obtiene”, se “conserva”, o se “pierde”. Es decir algo ajeno, algo que viene de  fuera y que igual que viene se va. La erección no se considera una señal externa  de nuestro nivel de deseo. Nadie dice “no consigo tener un hambre” o “tengo problemas para conservar la salivación”.  Se acepta que a veces se tiene hambre y otras veces no. Y que si en mitad de una comida nos llevamos un susto o un disgusto o nos acordamos de algo preocupante perdemos el apetito, por supuesto sin ninguna culpa. Con el deseo sexual no ocurre lo mismo. Estamos obligados a tenerlo. Aquí es importante distinguir entre “querer” y “desear” algo. Es posible que queramos tener sexo, porque pensamos que tenemos que quererlo. Estamos otra vez en una cuestión de cumplir una obligación, pero el Sistema Nervioso Autónomo, como hemos visto, no atiende a estas cosas.

Como decía antes, la solución a estos problemas no es nada fácil. Las dos ideas anteriores son simplicaciones, mientras que los aprendizajes y creencias que condicionan una situación de falta de deseo pueden ser bastante complejos y no estar accesibles a “simple vista”. Por supuesto es imprescindible consultar con un médico para descartar factores físicos como problemas vasculares, hormonales y otros. Y una vez hecho esto o además de hacerlo puede ser útil visitar a un psicoterapeuta o un sexólogo. Sin embargo me parece interesante quedarse con la idea de que en asuntos en los que interviene el Sistema Nervioso Parasimpático, en problemas cuya solución pasa por relajarse, la “lucha” para solucionar el problema rara vez pasa por obligarse o forzarse si no más bien por relajarse y darse permisos.

Referencias Bibliográficas

Benlloch, A. y otros (2008). Manual de Psicopatología (Vol. I p.322) Aravaca : McGraw-Hill

foto obtenida en http://blogdelpene.com

Decírselo con tu estado de whatsapp no es la mejor idea.

imagen: hikingartist.com
imagen: hikingartist.com

La Terapia Gestalt se inventó mucho antes que whatsapp, pero es muy fácil imaginarse a sus padres fundadores tirándose de los pelos por las últimas formas de comunicación que hemos inventado. Para la Terapia Gestalt una vida sana implica contactar con nuestro entorno. Nutrirnos de las novedades que nos aporta adaptándonos a él y a la vez moldeándolo para hacerlo nuestro y obtener de él lo que necesitamos. Para un animal social como nosotros, el entorno es fundamentalmente el resto de nuestro grupo y contactar significa sobre todo comunicarse. Es decir, una vida satisfactoria implica comunicarnos satisfactoriamente con los demás.
Aunque alguno se sorprenda, aullar a la luna no es comunicarse con la luna. El receptor del mensaje te tiene que oír. Tiene que saber que te diriges a él. Y tú tienes que saber que él lo sabe. Y él tiene que saber que tú sabes que él lo sabe… y así hasta el infinito. Conseguir esta certeza con el doble check de whatsapp es muy muy complicado, pero cuesta menos de una décima de segundo mirándose a los ojos.
¡He aquí otro mensaje paradójico! Otro buen consejo sobre las ventajas de volver a una vida más sencilla y directa comunicado a través de una red social almacenada en el hiperespacio. Totalmente cierto. Me declaro culpable, pero por algo será que cada vez nos encontramos con más mensajes de este tipo.
Cada vez tenemos más medios para comunicarnos con nuestro entorno y paradójicamente hay una creciente noción de que estamos cada vez menos conectados a nivel íntimo con los demás. La cuestión parece estar en la calidad de la comunicación. Las nuevas vías de comunicación transmiten solo una parte de toda la información que nuestro cerebro está preparado para recibir y procesar a la hora de comunicarse con un congénere (Entonación, postura corporal, distancia entre los dos, dirección de la mirada…). Cuanto más basamos nuestra relación con el entorno en estas pseudo-comunicaciones, más conectados nos sentimos en cuanto a cantidad de conexión (llegando incluso al agobio) pero a la vez sentimos crecer una pequeña sensación de insatisfacción o de frustración provocada por toda ese tipo de información no verbal que no estamos emitiendo ni recibiendo. Una especie de déficit que se va generando mientras nos comunicamos, por ejemplo, por whatsapp con nuestros amigos y que se reequilibra solo cuando volvemos a quedar con ellos en persona.

Por otra parte, no olvidemos que el cerebro, como el corazón, es un órgano que no se detiene nunca. Así que no se esperemos que se quede tranquilo si recibe solo una fracción de la información que necesit. Todo lo que no le demos, lo va a completar. Lo tiene que completar. No puede actuar de otra forma. Así que cuando lea un mensaje de whatsapp, le va a poner entonación. Ahora, ¿cuál? La que tenga más a mano. La que forme parte de su creencia sobre cómo le trata el mundo habitualmente. En cualquier caso, no necesariamente la que pretendía el emisor.

La comunicación como herramienta para contactar con nuestro entorno de manera satisfactoria implica decir lo que necesitamos decir, a quien necesitamos decírselo, y cuando necesitamos decírselo, o por lo menos cuando es posible ser escuchado. En cualquier otro caso, parafraseando a la gran Verónica Aracil, ¡la frustración está servida!

Nuevo Grupo de Terapia Gestalt

Terapia de grupo ValenciaEn septiembre empezaremos un nuevo grupo de terapia y crecimiento personal. La idea es formar un grupo de entre 6 y 12 personas para compartir y trabajar lo que nos ocurra y nos preocupe en el día a día, así como síntomas o problemas que arrastremos desde hace tiempo.

Trabajaremos desde la Terapia Gestalt, un enfoque de psicoterapia que centra su atención en cómo es la relación con nuestro entorno, abriendo caminos para que esta sea más enriquecedora.

 

Lugar, horario y precio

Azulcasirojo, Psicología y Más
C/ Sorní 40 pta 4. 46004 Valencia

El grupo se reunirá una vez al mes, en principio los viernes de 17h30 a 21h30, aunque el día y la hora puede adaptarse a las necesidades de los miembros.

40 €/mes

Dirigido por:

Jose Manuel Fayos Romero,
Psicólogo (col. Cv-11247) y psicoterapeuta formado en Terapia Gestalt por el IFGT.

Contacto: 658 940 581 josemanuelfayos@azulcasirojo.com

 

Terapia Online

terapia online Cada día más psicólogos y psicoterapeutas incluimos entre nuestros servicios la terapia online con distintas modalidades: Skype, chat o incluso email. Es un servicio novedoso, que despierta curiosidad, y bastantes dudas.

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Grupo de Crecimiento Personal

terapia_grupoEl próximo mes de noviembre, comenzaremos un nuevo grupo de terapia y crecimiento personal. La idea es crear un grupo en el que trabajar desde el cuidado y el respeto, la experiencia de cada uno. Fomentaremos el apoyo mutuo y el crecimiento de cada miembro a su propio ritmo. El trabajo se centrará en los temas que surjan en el día a día, así como en síntomas, conflictos o dificultades que nos acompañen desde hace tiempo y aspectos de nuestras vidas que queramos cambiar o explorar.

Buscamos generar un espacio de confianza y seguridad, en el que sentirnos cómodos para compartir nuestra experiencia y buscar apoyo en el grupo. Por eso, el grupo será reducido (6 a 10 personas). La duración del grupo será en principio de un año aunque podrá adaptarse a las necesidades de los miembros.

Trabajaremos apoyándonos en la terapia gestalt, una forma de psicoterapia practicada en todo el mundo tanto individual como en grupo desde los años 50. Se trata de un enfoque práctico, creativo y flexible que centra su atención en cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Su objetivo es ampliar nuestros recursos para que esa relación discurra de una forma más adaptada, nutritiva y satisfactoria.

Lugar, horario y precio

C/ Sorní 40 pta 4. 46004 Valencia

Un sábado al mes de 10h a 14h ó Un miércoles cada 15 días de 19h30 a 21h30

30 €/mes

Coordinado por:

Jose Manuel Fayos Romero, Psicólogo (col. Cv-11247) y psicoterapeuta formado en Terapia Gestalt por el IFGT.

Contacto: 658 940 581 josemanuelfayos@azulcasirojo.com

Terapia gestalt, principios gestálticos.

La Terapia Gestalt es un tipo de psicoterapia practicada en todo el mundo desde principios de los años 50. Forma parte de las llamadas psicoterapias humanistas, que ponen el énfasis en el desarrollo del potencial humano y suponen una alternativa al Psicoanálisis clásico y a las terapias conductistas.

Su origen está en el Psicoanálisis, pero se trata de un enfoque que, sin renunciar a comprender la infancia o el pasado del paciente, centra su interés en el presente. El punto de partida está en “cómo” funciona el paciente en el mundo, más que en analizar el “porqué”. La segunda gran diferencia con el Psicoanálisis clásico consiste en que frente a la rigidez teórica y metodológica de este, la Terapia Gestalt valora y fomenta la flexibilidad y la creatividad.

Por último, en lugar de pretender un análisis sistemático descomponiendo los problemas en sus elementos más simples como ocurre en las terapias cognitivo-conductuales, la Terapia Gestalt propone un punto de vista global de la persona. Se busca una mejor integración entre cuerpo y mente, emoción y pensamiento, pasado y presente, etc.

Existen distintas corrientes dentro de la Terapia Gestalt, cada una con su punto de vista teórico y práctico, sin embargo todas comparten una serie de principios y objetivos que pueden resumirse como sigue.

Entender al paciente como una persona que busca un cambio, no como un enfermo a curar.

Entender la terapia como un crecimiento, no como una reparación.

Liberarse la vergüenza que nos paraliza.

Incrementar la consciencia global,

no solo la reflexiva. También la emocional y la corporal.

Fomentar la “presencia” del paciente. Pensar, sentir y actuar “aquí y ahora”

Solo tenemos acceso al mundo en el presente y por lo tanto el cambio solo es posible en él.

Favorecer la autorregulación.

Confiar en nuestra tendencia natural hacia lo saludable.

Son el miedo y el control excesivo los que nos alejan de ese estado.

Dejar que emerjan nuestras verdaderas necesidades a traves de la espontaneidad.

Aceptar la responsabilidad individual.

Recuperar la noción de que somos los actores de nuestra propia vida,

que tenemos la potencia, y el poder para el cambio.

Aumentar la capacidad de elección del paciente. Ser más libres.

Potenciar la creatividad y la flexibilidad en nuestro entorno.

En definitiva, pasar del aislamiento o la dependencia a los vínculos nutritivos y la autonomía.

¿Qué es la psicoterapia?

Si estás pensando en buscar ayuda psicológica o simplemente sientes curiosidad, es posible  que te hagas algunas preguntas básicas como las que planteo aquí.

¿Qué es la psicoterapia?¿En qué consiste?¿Qué problemas puede tratar?¿Es eficaz?¿Cuánto dura?¿Cuál es la diferencia entre un psiquiatra y un psicólogo?

Seguramente estas no serán las únicas o tendrás otras distintas, por lo que te invito a que las plantees ya sea por teléfono, por e-mail, o en una primera sesión informativa.

 

¿Qué es la psicoterapia?

Literalmente psico-terapia significa tratamiento de la psique, que es la palabra griega para hablar de la mente, y el alma, es decir lo que nos mueve. Nuestros pensamientos, nuestros deseos y nuestros sentimientos.

Existen muchos tipos de psicoterapia muy diferentes entre sí, por eso  es muy difícil dar una definición que los incluya a todos. Algunos trabajan la conducta, otros el cuerpo, casi todos los pensamientos y los sentimientos, aunque en general, se puede decir que toda psicoterapia intenta ayudar al paciente a cambiar algo en su vida. Puede ser un problema específico, como superar una fobia o vivir un duelo, o ser algo menos concreto, como por ejemplo querer cambiar las partes de nuestra vida o de nosotros mismos que no nos gustan o nos hacen sufrir.

 

¿En qué consiste?

La mayoría de psicoterapias consisten en una serie de sesiones, en las que se mantiene una conversación con el paciente. La Terapia Gestalt, el enfoque que yo practico, sigue este mismo esquema, aunque no se limita a lo verbal, y puede trabajar también con cualquier forma de expresión, como el movimiento, el dibujo, etc. El objetivo es conocer al paciente, y a la vez aumentar su nivel de consciencia de sí mismo y de su entorno. Parte del trabajo está en la forma de escuchar, y en las intervenciones pero sobretodo en la relación terapeuta-paciente. El apoyo y la confidencialidad pueden tener un efecto muy potente. Parece algo simple, pero la comunicación es una herramienta que puede conectarnos con lo más profundo de nosotros mismos.

Una de las primeras cosas que se experimenta en terapia es que es muy diferente pensar algo estando sólo, o decírselo a alguien. Además, las mismas palabras, dichas  a personas diferentes pueden provocarnos efectos muy distintos. Muchas veces al poner las ideas en palabras nos damos cuenta de cosas, o descubrimos emociones ocultas. Ese darse cuenta, si al hacerlo se integra lo que pensamos y lo que sentimos, puede llegar a ser por si solo algo curativo. Cuando pasa esto,  algo se desbloquea, y podemos avanzar, cambiar.

 

¿Qué problemas puede tratar?

Cada enfoque de psicoterapia tiene su propia forma de entender lo que es saludable o patológico, y cuales son los mecanismos que llevan a manifestar unos síntomas o a superarlos. Los diagnósticos tradicionales, esquizofrenia, depresión, trastornos de ansiedad, de alimentación, abuso de sustancias, trastornos sexuales, etc.  son simplemente una descripción de qué es lo que está viviendo el paciente, sin entrar en las causas o en las posibles soluciones. Son etiquetas que pueden ser útiles para comunicarse, pero si se entienden como algo externo, impuesto y en lo que el paciente tiene poco o nada que hacer, puede convertirse en una losa que mantenga el problema.

La Terapia Gestalt, no considera al paciente como un enfermo, sino como una persona implicada en un proceso de aprendizaje. Este enfoque, más allá de los síntomas, se ocupa sobretodo de la relación entre la persona y su entorno.  Esta relación,  no tiene porqué tener un diagnóstico de enfermedad mental para hacernos sufrir, ni tampoco para beneficiarse de la psicoterapia. Así, la terapia se entiende como un proceso de crecimiento que puede solucionar o aliviar no solo los trastornos clásicos, sino problemas de todo tipo en nuestra forma de funcionar en el mundo que nos hacen sufrir o nos dejan insatisfechos.

Pero entonces ¿todo lo que nos hace daño debe llevarnos  a terapia? Evidentemente no. El dolor forma parte de una vida saludable. Sin embargo cuando no entendemos el origen de ese dolor, o actuamos de forma que lo provoca o lo mantiene, y sentimos que no podemos hacer nada para evitarlo, o incluso que podríamos evitarlo pero que por algún motivo no lo hacemos, puede ser útil pedir ayuda psicológica.

 

¿Es eficaz?

Es muy difícil medir de forma objetiva, cosas tan subjetivas como el malestar psicológico o  el crecimiento y el desarrollo personal, por eso hay pocos estudios realmente interesantes sobre la efectividad de la psicoterapia. Esto es más complicado todavía en psicoterapias como la Terapia Gestalt en las que se evita clasificar al paciente en una categoría que lo limite y trabaja con aquello que lo hace único.  En estos temas es muy complicado sacar estadísticas válidas,  en cambio es muy sencillo saber si para nosotros la terapia está siendo eficaz. Simplemente hay que probarla.

En cualquier caso, la gran mayoría de los estudios publicados, indican que la psicoterapia es una herramienta eficaz, y sobretodo complementaria al tratamiento con fármacos, cuando estos son necesarios.

 

 

¿Cuánto dura?

La terapia es un proceso de cambio, por lo que su duración depende de las personas y de la profundidad del cambio. En general es el propio proceso el que impone el ritmo. Algunas terapias duran semanas, otras meses y otras años. En enfoques como la Terapia Gestalt, centrados en el crecimiento y no en la reparación de un paciente “defectuoso” no existe un momento preciso en el que se “dé el alta”. Una vez solucionado el problema inicial, el crecimiento es todavía posible. Es el propio paciente quien  decide en qué momento del trayecto quiere bajarse.

 

 

Psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas, ¿Quién hace qué?

El psicoterapeuta es la persona que practica la psicoterapia, mientras que el psicólogo es un licenciado en psicología y el psiquiatra un médico especialista en enfermedades mentales. La mayoría de los psicoterapeutas son psicólogos o psiquiatras, sin embargo ninguna de las dos carreras incluye una formación específica en psicoterapia, por lo que esta suele hacerse a través de algún master o escuelas privadas.

Una formación seria en psicoterapia suele emplear entre 3 y 5 años, más al menos dos años de terapia personal, lo que supone una formación lo bastante sólida por sí misma para la práctica de la terapia. Estas escuelas suelen tener como requisito de admisión, tener una formación básica no relacionada directamente con la psicoterapia. La carrera de psicología o la de medicina, suponen una muy buena base aunque no son necesariamente las únicas válidas.

 

Más información…

Estás son las cuestiones básicas que creo que pueden surgir cuando uno se plantea la posibilidad de hacer una psicoterapia. Espero que te hayan podido servir, en cualquier caso como decía al principio estoy a tu disposición para cualquier duda o comentario que quieras hacer. Puedes también encontrar más información sobre psicoterapia y Terapia Gestalt en estas webs:

http://www.feap.es/

http://aptgd.org/

https://aetg.es/gestalt/es-terapia-gestalt

 

 

Taller de Creatividad

Existe la idea extendida de que la creatividad es algo reservado a unos pocos privilegiados, artistas, pensadores, y genios en general. Desde la Terapia Gestalt la creatividad se considera una capacidad natural de las personas, como el florecer lo es para una planta. Pero en ambos casos, solo es posible cuando las condiciones son favorables. Existen factores como el estrés o la falta de seguridad que la inhiben impidiendo que pueda manifestarse. Caemos entonces en la rutina, en las viejas soluciones, vivimos con el piloto automático puesto.

El objetivo de este taller es explorar nuestra creatividad natural y sus posibles bloqueos. Crearemos un ambiente seguro, enriquecedor y divertido en el que poder redescubrirla y potenciarla a través del juego y de la experimentación.

Organizan:

Joan Bayarri i Beltran, Psicólogo y Educador Social

José Manuel Fayos Romero, Psicólogo y Psicoterapeuta

Dónde:

ESPACIO PSIQUE

C/ Cirilo Amorós, 14 pta 9 Valencia

Cuando:

Viernes 25 de Mayo de 19h30 a 21h 30

Sábado 26 de Mayo de 10h a 14h y de 16h a 20h

Cuánto:

80 € (60 € estudiantes y personas en paro)

Información e inscripción:

Joan : 677 814 190 joan.aladecolibri@gmail.com

Jose Manuel: 658 940 581 jose.manuel.fayos@gmail.com