¿IMPOTENCIA O INAPETENCIA?

obtenido en blogdelpene.com

En los manuales de Psicopatología se denomina “impotencia” a uno de los trastornos sexuales más comunes entre los hombres y que consiste en el “fallo en la obtención y mantenimiento de la erección”.

Por supuesto pueden existir causas “orgánicas” para este problema pero se estima que esto ocurre tan solo en 1 de cada 10 casos. El resto se atribuye a “causas psicológicas”. Irónicamente la principal de estas causas es  el mismo miedo a no tener una erección. Se sabe que la mayoría de los hombres tienen en algún momento de su vida un “problema de  erección”, e incluso que la mitad de los hombres sufren periodos transitorios (no puntuales) de impotencia (Benlloch, 2008). No es raro por lo tanto, perder la erección durante una relación sexual en algún momento. Sin embargo esto puede llegar a  producir tal preocupación en el hombre que en las siguientes relaciones, a la mínima señal de falta de erección este entra en un estado de ansiedad, pasando a ser un simple espectador de su pene en lugar de implicarse y disfrutar de la situación. La observación de nuestro propio miembro y la perspectiva de perder la erección no son precisamente excitantes, con lo que lo más temido se cumple entonces. Si esto ocurre se crea un círculo vicioso en el que las pérdidas de erección son cada vez más frecuentes.

Dicho así, parece un problema sencillo de resolver, pero es todo lo contrario. ¿Cómo hacer que algo que es importante para nosotros y no funciona bien, siga sin funcionar bien pero deje de preocuparnos? No es fácil.

La erección está controlada por el Sistema Nervioso Autónomo, los “entresijos” del sistema por así decirlo. La parte del sistema nervioso que controla que respiremos, sudemos, hagamos la digestión, etc. La voluntad y el razonamiento por su parte dependen del Sistema Nervioso Central, el cerebro fundamentalmente, y aunque están conectados, esta conexión no es directa ni fácil de manejar. Si queremos una prueba de ello, decidamos que queremos sudar o dejar de sudar en este momento y veamos si tenemos éxito.

Por otra parte el Sistema Nervioso Autónomo tiene dos partes o ramas. La rama simpática controla la activación. Es la que más se activa cuando estamos alerta, en tensión , etc. La rama parasimpática tiene efectos contrarios y es la que predomina en situaciones de calma.  La erección se activa a través de la rama parasimpática, pero si mientras tenemos sexo entramos en un estado de miedo, preocupación o ansiedad, se activa también la rama simpática. El cuerpo se prepara entonces para enfrentar un peligro, luchar o huir, por lo que decide “recoger los bártulos”. “No es el momento de tener sexo”, se dice, así que la erección desaparece o se reduce.

En mi opinión esta idea es clave. En Terapia Gestalt existe un concepto conocido como “autorregulación organísmica” que viene a decir es que el organismo (o sea nosotros) es sabio a la hora de poner prioridades. En un estado sano y libre, lo primero es lo primero, y lo que resulte más importante para nuestra supervivencia será lo que controle nuestra atención y nuestras reacciones. Si la situación es excitante, nos excitaremos, nos abriremos. Si la situación en cambio es preocupante o amenazante, nos replegaremos. Buscaremos protegernos. Así, si mientras estamos practicando el sexo, algo nos preocupa deberíamos simplemente parar y atender esa preocupación.  Sin problemas ni culpas. Sin embargo esto no siempre es así. Muchas veces nuestras prioridades no están claras o tenemos necesidades que entran en conflicto. Por ejemplo en este caso, frente a una preocupación una necesidad lógica podría ser parar y hablar con nuestra pareja de lo que nos preocupa, pero por otra parte hemos aprendido que hacer esto no es “comportarse como un hombre”. Existen muchas ideas aprendidas que impiden que atendamos a nuestra necesidad natural y espontánea. Algunas de ellas pueden ser estas:

“Cuando tenemos una erección y empezamos una relación sexual hay que llegar hasta el final” En este caso uno no tiene permiso para cambiar de opinión. No puede dejar de apetecernos. Si pasa esto lo que tenemos es un “gatillazo”, un fracaso con su consiguiente vergüenza y culpa. Sin embargo esto solo nos pasa estando con otra persona. Pongámonos en la situación de estar solos en casa masturbándonos.  De repente algo distrae nuestra atención. Hacen algo interesante en la televisión, nos entra hambre, nos acordamos de que hemos olvidado algo, o simplemente el tema no es lo suficientemente interesante. En ese caso paramos y atendemos lo que sea necesario, cambiamos de tema o buscamos  excitación suplementaria en otra parte, pero es raro que haciendo esto sintamos culpa o vergüenza. Lo más probable es que lo hayamos hecho en algún momento y ni siquiera lo recordemos porque no ha sido importante para nosotros. Evidentemente decir a nuestra pareja “espera que empiezan las noticias” en mitad de una relación sexual no es muy considerado, pero la idea que quiero transmitir es que existe un permiso que no nos damos durante un coito y que nos puede obligar a hacer algo que no nos apetece. Y la erección no es algo que se consiga a base de obligaciones.

Otra idea parecida es que “en los hombres el deseo es como el valor en la mili, se nos supone” Un hombre como-dios-manda siempre quiere tener sexo. De hecho la propia palabra “impotencia” lleva esto implícito. Im-potencia es no poder, pero el querer se da por sentado. En los mismos manuales sobre el tema se habla de la erección como algo que se “obtiene”, se “conserva”, o se “pierde”. Es decir algo ajeno, algo que viene de  fuera y que igual que viene se va. La erección no se considera una señal externa  de nuestro nivel de deseo. Nadie dice “no consigo tener un hambre” o “tengo problemas para conservar la salivación”.  Se acepta que a veces se tiene hambre y otras veces no. Y que si en mitad de una comida nos llevamos un susto o un disgusto o nos acordamos de algo preocupante perdemos el apetito, por supuesto sin ninguna culpa. Con el deseo sexual no ocurre lo mismo. Estamos obligados a tenerlo. Aquí es importante distinguir entre “querer” y “desear” algo. Es posible que queramos tener sexo, porque pensamos que tenemos que quererlo. Estamos otra vez en una cuestión de cumplir una obligación, pero el Sistema Nervioso Autónomo, como hemos visto, no atiende a estas cosas.

Como decía antes, la solución a estos problemas no es nada fácil. Las dos ideas anteriores son simplicaciones, mientras que los aprendizajes y creencias que condicionan una situación de falta de deseo pueden ser bastante complejos y no estar accesibles a “simple vista”. Por supuesto es imprescindible consultar con un médico para descartar factores físicos como problemas vasculares, hormonales y otros. Y una vez hecho esto o además de hacerlo puede ser útil visitar a un psicoterapeuta o un sexólogo. Sin embargo me parece interesante quedarse con la idea de que en asuntos en los que interviene el Sistema Nervioso Parasimpático, en problemas cuya solución pasa por relajarse, la “lucha” para solucionar el problema rara vez pasa por obligarse o forzarse si no más bien por relajarse y darse permisos.

Referencias Bibliográficas

Benlloch, A. y otros (2008). Manual de Psicopatología (Vol. I p.322) Aravaca : McGraw-Hill

foto obtenida en http://blogdelpene.com

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“El Adolescente Que Hay En Ti” por Carmen Mengual

Aquí os dejo otro interesante articulo de mi compañera Carmen Mengual, Terapeuta Gestalt y Terapeuta Familiar Sistémica.

adolescentes“Llevo años trabajando con adolescentes y últimamente me están haciendo pensar mucho. La psicología tiene estipuladas una serie de características que suceden en la adolescencia: están los cambios hormonales que llevan a todos los cambios físicos, los cuales a su vez llevan a un cambio de identidad. Así que todo lo que sabían de ellos mismos hasta ese momento cambia, además cambia literalmente, cambian de estatura, de voz, de peso… Y se suma que su grupo de referencia pasa a ser “los iguales”: sus compañeros de clase, sus amigos de toda la vida o nuevos, y que éstos los acepten es de vital importancia, porque si no pertenecen a ningún grupo se sienten perdidos, erróneos, como si hubiera algo que está mal en ellos (aunque sabemos que a veces quien está “mal” es el grupo al que quieren pertenecer).

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Decírselo con tu estado de whatsapp no es la mejor idea.

imagen: hikingartist.com
imagen: hikingartist.com

La Terapia Gestalt se inventó mucho antes que whatsapp, pero es muy fácil imaginarse a sus padres fundadores tirándose de los pelos por las últimas formas de comunicación que hemos inventado. Para la Terapia Gestalt una vida sana implica contactar con nuestro entorno. Nutrirnos de las novedades que nos aporta adaptándonos a él y a la vez moldeándolo para hacerlo nuestro y obtener de él lo que necesitamos. Para un animal social como nosotros, el entorno es fundamentalmente el resto de nuestro grupo y contactar significa sobre todo comunicarse. Es decir, una vida satisfactoria implica comunicarnos satisfactoriamente con los demás.
Aunque alguno se sorprenda, aullar a la luna no es comunicarse con la luna. El receptor del mensaje te tiene que oír. Tiene que saber que te diriges a él. Y tú tienes que saber que él lo sabe. Y él tiene que saber que tú sabes que él lo sabe… y así hasta el infinito. Conseguir esta certeza con el doble check de whatsapp es muy muy complicado, pero cuesta menos de una décima de segundo mirándose a los ojos.
¡He aquí otro mensaje paradójico! Otro buen consejo sobre las ventajas de volver a una vida más sencilla y directa comunicado a través de una red social almacenada en el hiperespacio. Totalmente cierto. Me declaro culpable, pero por algo será que cada vez nos encontramos con más mensajes de este tipo.
Cada vez tenemos más medios para comunicarnos con nuestro entorno y paradójicamente hay una creciente noción de que estamos cada vez menos conectados a nivel íntimo con los demás. La cuestión parece estar en la calidad de la comunicación. Las nuevas vías de comunicación transmiten solo una parte de toda la información que nuestro cerebro está preparado para recibir y procesar a la hora de comunicarse con un congénere (Entonación, postura corporal, distancia entre los dos, dirección de la mirada…). Cuanto más basamos nuestra relación con el entorno en estas pseudo-comunicaciones, más conectados nos sentimos en cuanto a cantidad de conexión (llegando incluso al agobio) pero a la vez sentimos crecer una pequeña sensación de insatisfacción o de frustración provocada por toda ese tipo de información no verbal que no estamos emitiendo ni recibiendo. Una especie de déficit que se va generando mientras nos comunicamos, por ejemplo, por whatsapp con nuestros amigos y que se reequilibra solo cuando volvemos a quedar con ellos en persona.

Por otra parte, no olvidemos que el cerebro, como el corazón, es un órgano que no se detiene nunca. Así que no se esperemos que se quede tranquilo si recibe solo una fracción de la información que necesit. Todo lo que no le demos, lo va a completar. Lo tiene que completar. No puede actuar de otra forma. Así que cuando lea un mensaje de whatsapp, le va a poner entonación. Ahora, ¿cuál? La que tenga más a mano. La que forme parte de su creencia sobre cómo le trata el mundo habitualmente. En cualquier caso, no necesariamente la que pretendía el emisor.

La comunicación como herramienta para contactar con nuestro entorno de manera satisfactoria implica decir lo que necesitamos decir, a quien necesitamos decírselo, y cuando necesitamos decírselo, o por lo menos cuando es posible ser escuchado. En cualquier otro caso, parafraseando a la gran Verónica Aracil, ¡la frustración está servida!

¡Nos mudamos!

Nueva consulta

Este mes de septiembre Azulcasirojo Valencia nos hemos mudado. ¡Y ha costado lo suyo!

A partir de ahora nos podéis encontrar en:

c/ Amadeo de Saboya, 3 pta 11
Valencia

En este nuevo espacio, que esperamos que os guste, seguiremos trabajando como siempre en terapia individual, pareja, y grupos.

¡Os esperamos!

 

¿No controles?

35¿Cuál es la diferencia entre planificar y controlar?¿Cómo podemos saber si somos demasiado controladores? O mejor, ¿Por qué me dicen los demás que soy controlador(a) si yo lo que pasa es que, o me encargo yo, o esto es un caos total?

Otra pregunta: A mi vida le falta “sustancia”, ¿por qué? ¿Qué puedo hacer?

Y la peor de todas: ¿Qué va a ser de mí?¿Qué hago yo con esta incertidumbre?

El control, la confianza y la incertidumbre son temas que aparecen muchas veces en terapia. El sábado pasado en el programa de radio La Rueda Del Hámster Arnau Benlloch, Nadia Montero, Pepe Cabello y yo, hablamos un poco sobre estos temas. Podéis escuchar el podcast en el siguiente enlace.

podcast-20140912–No-controles-en-La-Rueda-del-Hamster#

Nuevo Grupo de Terapia Gestalt

Terapia de grupo ValenciaEn septiembre empezaremos un nuevo grupo de terapia y crecimiento personal. La idea es formar un grupo de entre 6 y 12 personas para compartir y trabajar lo que nos ocurra y nos preocupe en el día a día, así como síntomas o problemas que arrastremos desde hace tiempo.

Trabajaremos desde la Terapia Gestalt, un enfoque de psicoterapia que centra su atención en cómo es la relación con nuestro entorno, abriendo caminos para que esta sea más enriquecedora.

 

Lugar, horario y precio

Azulcasirojo, Psicología y Más
C/ Sorní 40 pta 4. 46004 Valencia

El grupo se reunirá una vez al mes, en principio los viernes de 17h30 a 21h30, aunque el día y la hora puede adaptarse a las necesidades de los miembros.

40 €/mes

Dirigido por:

Jose Manuel Fayos Romero,
Psicólogo (col. Cv-11247) y psicoterapeuta formado en Terapia Gestalt por el IFGT.

Contacto: 658 940 581 josemanuelfayos@azulcasirojo.com

 

Talleres de Brain Gym para niños y adultos

BraingymMi compañera Mónica Carbonell, kinesióloga e instructora de Brain Gym, organiza los días 7 y 20 de junio dos talleres pensados para restablecer nuestro equilibrio físico, mental y emocional.

Para el trabajo con niños, la propuesta es divertirnos en una “escuela de circo” en la que desarrollar nuestra coordinación, atención y creatividad, jugando con nuestros hijos a ser malabaristas, payasos o magos ilusionistas.

Tenéis más información en los siguientes enlaces:

Taller para adultos

Taller para niños y adultos

Salir de La Rueda Del Hamster

arnau_nadia_2El sábado pasado colaboré como invitado en el programa de radio La Rueda Del Hamster en Radio Emprende. Con un título como “Atrévete a Fracasar” era difícil decirles que no.

La verdad es que tanto Nadia como Arnau nos  lo pusieron muy muy fácil, y desde aquí les doy las gracias.

La Rueda Del Hamster es un programa dedicado ayudar y animar en todos los sentidos, a emprendedores y gente que se quiera plantear lanzarse a la aventura en estos momentos de crisis. En este primer programa, hablamos del miedo al fracaso como algo que puede ser paralizante, y que muchas veces está rodeado de mitos e ideas preconcebidas.

Podéis escuchar el programa completo pinchando en este enlace:

Escuchar podcast.

Psicólogo – Psicoterapeuta